domingo, 20 de enero de 2013


Siempre nos cuentan que el corazón de una mujer pertenece a un solo hombre y el de un hombre, a una sola mujer. Siempre nos hablan de la existencia de un alma gemela, de una media naranja que es única y que encaja perfectamente con nuestra mitad. ¿Qué me diríais si os contara que eso no es cierto? ¿Qué pensaríais si os dijera que es posible desear a dos hombres con la misma intensidad? 

Esta historia me ocurrió a mí, allá por la dorada década de los 80.  Quizá alguien pueda comprender lo que yo sentía por aquél entonces. Tenía el corazón dividido y llevaba una doble vida por más que intentara vivir una sola. Me debatía entre dos tierras tan distintas e intentaba por todos mis medios unirlas con un puente de alguna manera. Pero eso no me fue posible. Era tan difícil vivir y sentir de aquélla forma. Cuando estaba en la tierra de los califas, mi corazón anhelaba a aquel asturiano que tan capaz era de poner todo mi mundo del revés y de estremecerme con sólo una mirada. Quizá fuese porque me estaba prohibido o quizá porque realmente él tenía ese poder sobre mí. No lo sé. La verdad era que le deseaba aún cuando mi cuerpo pertenecía a otro hombre.         

 En este blog intentaré reflejar todo lo que sentí por aquella época. ¿Quieres descubrirlo?...

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